Cuentos
Cuentos para herir el tiempo sin matarlo del todo
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Serpenpoio a la belga
Ámsterdam había sido un absoluto fiasco. La zona roja nos había decepcionado terriblemente a Marianita y a mí, que a pesar de ser dos mujeres heterosexuales sin fetiches extravagantes queríamos ver tetas. O algo. Los folletos turísticos nos habían prometido lo prohibido, interminables vidrieras con mujeres de alquiler, el paraíso rojo, el shopping sexual. En…
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Expatriados
Nunca quise vivir en Europa. Es decir, nunca fue un objetivo en mi vida, como el de muchos argentinos. Será porque mi vida en argentina siempre fue relativamente buena, estable, tranquila. Qué se yo. Si en algún momento la cosa se puso peluda yo no me di cuenta. Siempre fui medio caída del catre y…
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Menta granizada
Mirá que hay cosas que riman con «iso» y su distintas variantes fonéticas. Granizo, petiso, sumiso, fideicomiso, indiviso, qué sé yo. Hay un montón. Pero al parecer, la década del 90 en Berisso no fue necesariamente la cuna de la poesía popular y los cantitos eran del estilo «Soy de Berisso y me la piso»…
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Yo no me quiero casar. ¿Y usted?
Cuando les dije a mis viejos a los 29 años que me iba a la India por un año a trabajar casi se infartan. Es que pensaron que había superado la etapa de locura porque yo misma les había servido en bandeja una normalidad tan pero tan creíble que hasta a mí me parecía estar,…
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De trenes europeos, bombones asesinos y viandas
Estoy en un tren saliendo de Bruselas a Londres. Mi amiga Marianita me vino a visitar a Bélgica y decidimos pasear un rato. Es la primera vez que Mariana toma un tren internacional en Europa. Ella ya no se espanta de mis excentricidades y no le causa más que una gracia que bien puede contener…